ACTUAR …
Hay tantas veces que nos paraliza el miedo que dejamos que las circunstancias nos lleven, nos adaptamos a ellas como la sal al agua. En la cuestión amorosa, cuando no se ha actuado lo suficiente para mostrarse ante la otra persona es cuando aumenta un sentimiento de impotencia por lo que no se ha dicho, por lo que no se ha exteriorizado. Hasta hace poco yo era de las que por miedo no actuaba. Prefería ver la vida pasando antes que mostrarme hacia los demás, y es que las personas más frágiles somos las que llevamos la coraza más dura. Ante unas circunstancias amenas y una persona que me atraía, sin darme cuenta, y tomándome las cosas poco en serio y relánjandome sin querer controlar, me fui sorprendiéndome a mi misma haciendo lo que realmente quería.
Sí, las palabras son importantes y son reflejo del alma humana. Son sinceras sobre todo por aquellas personas que somos más tímidas y las usamos con cautela. Siempre dudo de las palabras de aquél que las utiliza constantemente, sin reflexionar, y las banaliza como un complemento a su persona, no como una esencia en sí. Eso puede ser parlotear, chismorreo o simplemente hablar por hablar.
Tampoco quiero decir que se tenga que poner un peso existencial en las palabras, pero si adornarlas de honestidad, no solo hacia el otro, sino hacia uno mismo.
Y en el tema amoroso… a veces no sólo basta con una mirada. Las miradas pueden tener múltiples interpretaciones. Pero en ambientes hostiles, en los que las personas se ven atrapadas por sus circunstancias, no basta solo con una mirada. Podemos mirar a los ojos de los otros, tantas veces sin mirar realmente, que no sabemos que hay. No podemos adivinar lo que quiere el otro, y más si este se esconde tras de sí.
En este campo quien utiliza la palabra para comunicar lo que siente es quien corta la incertidumbre. Yo soy mujer, y a la educación cultural en las mujeres siempre se ha encaminado por interpretar a los hombres, por interpretar su mirada y sus intenciones hacia nosotras. A partir de aquí sabemos si actuar o no. Es una forma de actuar en la que se da importancia al peso del otro, su mirada es la que nos da lugar a actuar o no.
¿Pero qué pasa cuando es nuestra mirada la que está en el eje? ¿Cuando no esperamos a tener una señal para actuar y somos sinceras con nosotras mismas?
El no siempre es una posible respuesta, una inevitable respuesta acompañada de un posible sí. Pero creo que es peor estar en la incertidumbre que poder esperar un no. Hoy me manifiesto mi admiración por aquellas mujeres, me incluyo a mí, jeje, que actuamos, que decidimos ser honestas con lo que sentimos y no esperamos ser correspondidas por el otro, simplemente actuamos hacia el otro. Pudiendo haber un si, pudiendo haber un no. Pero ser auténtica al fin y al cabo.
En este terreno las palabras pueden ser ñoñas, sin duda, dependiendo de quién las use. La forma implica elegancia, el contenido es siempre el mismo cuando nos gusta alguien, y la intensidad puede ser menor o mayor, pero la manera en que se expresan, dice mucho de quién ha tomado la palabra. La mejor manera, sin prisas, con calma, sin desesperación, sin tomarse excesivamente en serio. Como mujer, y con una cualidad o defecto de timidez, dependiendo de cómo se mire, me expreso a veces cansada de estar en la antesala. De tener que esperar el paso del otro. Yo me confieso actuar hoy, y mañana, por lo que quiero yo. Cambair es posible. Dicen que cambiando el modo de pensar cambia el modo de actuar, tal vez, pero los mismos actos te ayudan a ver las cosas de diferente modo.
Dicen que de lo que te arrepientes es de lo que nunca has hecho. Sin duda es la sentencia más verdadera de las que se dicen popularmente. Interpretar lo que hubiera podido ser con alguien puede atormentar inconscientemente a las personas. Hoy día, en nuestra sociedad se banaliza y mengua importancia a muchos actos cotidianos. Las relaciones, en la mayoría de campos –universidad, lugares de ocio, trabajo- devienen, en la mayoría de veces, banales y en las que prima el “interés individual”. Es un valor implícito en las sociedades complejas del mundo occidental, no lo niego y no intento luchar contra ello. Pero si creo que tendría que ser un objetivo individual hacer de las relaciones más próximas algo auténtico y no extrapolar la banalidad de esta atmósfera en las relaciones en las que priman sentimientos y sensaciones. Para acabar esta exteriorización de algunas reflexiones íntimas, me quedo con esta frase que leí, en la que prima una alma artista a la hora de actuar frente muchos aspectos vitales:
Uno se puede quedar esperando a que las cosas sucedan en lugar de provocarlas, en eso se juega la libertad. Los artistas, pese a aquello que ocurre, hacen, van y provocan más allá de las imposiciones y las trabas que llueven o garúan. Firma una **lady chatterlay** con nuevas perspectivas
